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El crecimiento de la cooperativa ha llevado a realizar  una inversión de 1.000 millones de pesetas en la construcción de unas nuevas instalaciones ubicadas en la carretera de Écija a Fuente Palmera. Las nuevas instalaciones de CAPI han supuesto un punto y aparte en la historia de la cooperativa. De tener dos edificios obsoletos y separados, uno fábrica de aceites y oficinas, y otro naves de almacenamiento y productos, ha pasado a tener uno solo de más de doce hectáreas de extensión.

 

El nuevo complejo responde a dos razones fundamentales: lograr una mejor logística al agruparse en un solo centro, y dar cabida a las nuevas producciones y el aumento de la producción de aceituna para su transformación.

 

El centro, cuenta con un molino provisto de siete líneas de extracción totalmente diferenciadas entre sí para evitar la mezcla de los aceites y que evitan la producción de alpechín. Una bodega de aceite y unos almacenes de productos fitosanitarios, fertilizantes y semillas más amplios, ya que se suministra a casi 1.000 socios.

 

En la planta hay una zona de limpieza de trigo, se amplían las líneas de extracción a cuatro, crece el patio de recepción, las zonas administrativas y la estación de servicios para los socios, que pasa a tener gasóleo A y B.

 

CAPI afronta el futuro con ilusión y ganas de seguir ayudando a sus asociados. La buena voluntad y el buen hacer de sus gentes ha hecho que esta cooperativa pueda celebrar su 50 aniversario con reconocimiento a la calidad y con las miras puestas en otros mercados.

 

CAPI entra en el nuevo siglo reafirmando su voluntad de continuar haciendo historia.